Las clases de Euritmia

El instrumento principal e infaltable es el propio cuerpo… yo soy la mano y la arcilla a la vez, soy el chelo y la mano que lo toca. Cada cual debe corregir su propio instrumento.

Hoy en día el cuerpo entró en desuso, el hombre se ha olvidado de utilizarlo en la expresión y es por eso que vemos muchos niños que cargan con él con bastante dificultad, o pisan mal. Están como entumecidos. Hay una dicotomía entre el desarrollo intelectual y el corporal, todavía no pudieron entrar en su ser y moldearlo.

Las clases de euritmia son acompañadas por un pianista por lo que se trabaja con ritmos, con la vivencia de la música en sus agudos y graves y también incorporamos los tonos en los gestos. En los grados superiores nos movemos, por ejemplo, con  piezas de Mozart.

Es un proceso lento y en muchos casos homeopático. Pero los efectos para un niño que logró abrirse a ésta práctica, son fantásticos.

Cuando el niño puede plantarse en su cuerpo y decir “yo”  es cuando se siente seguro; o cuando puede manejar su propio espacio de desplazamiento y respetar el espacio de los otros, entonces participa del mundo con todo su ser en total responsabilidad.