+54 11 4718-1140 info@cuartocreciente.edu.ar

Entrevista a Cecilia Carnevale de Casa Amaranta

Este año desde la escuela estuvimos colaborando en algunas ocasiones con el Hogar para niños y niñas Casa Amaranta. Para conocer un poco más su trabajo, nos encontramos con Cecilia Carnevale, cuidadora dentro del hogar y mamá de nuestra escuela. En una tarde de sol en la plaza nos cuenta un poco más a fondo cómo funciona esta propuesta.

-¿Cómo empieza el proyecto? Contanos de su historia desde sus inicios, desde que fue una idea.
En el seminario de formación de terapia social, de casa kuiwicha la conocí a Camila que un día, presentó su idea de hacer un Hogar para bebés judicializados con estas características particulares y dijo: “Decidí empezar a desarrollar el proyecto, están invitados a unirse y participar”. En seguida varios dijimos que sí. El 21 de marzo de 2015 tuvimos nuestra primera reunión en cafecitos del alma, éramos 5. Movimos ideas, expectativas y fuimos pasando por muchas etapas.

Una vez que tuvimos el proyecto redactado, empezamos a pensar dónde podía funcionar el hogar porque queríamos como condición que tuviera una importante disposición de la naturaleza para los niños. Y empezamos a pensar en que el Estado participe aportando el espacio físico. Ahí tuvimos un camino largo en el cual nos presentamos a distintas instituciones del estado a pedir un lugar que estuviera en desuso donde poder funcionar. Fuimos de acá para allá, fue largo, más de un año. En el medio nos fuimos fortaleciendo mucho, pudimos viajar a Ecuador, hacer una capacitación, formándonos en otros aspectos, en lo individual, en lo grupal, dándole identidad internamente a cómo iba a ser el hogar. Pero llegó un momento en que lo burocrático se complicaba tanto que decidimos no seguir esperando, hacía dos años de la primera reunión y sentíamos que estábamos ya listas para funcionar y estábamos esperando el lugar. Justo a los dos años, en Marzo de 2017 decidimos buscar lugar por nuestra cuenta, en el ámbito privado. Y así llegamos a la casa en la que estamos ahora, en Boulogne. En Julio tuvimos la llave del lugar, hicimos una pequeña reforma y en un mes recibimos al primer niño, justo hace tres meses. Así empezó.

-¿Cómo es el funcionamiento del hogar? El ambiente, las personas que trabajan, lo que lo fundamenta.
Recibimos niños desde recién nacidos hasta los cuatro años. Las edades que abarcan el desarrollo motor, postural, y del lenguaje.
En el hogar hay tres turnos de ocho horas para cubrir las 24 hs, un adulto cada seis niños más una ayudante digamos. Más el sector administrativo, cocina, recursos, equipo técnico, expedientes, etc.
Tenemos voluntarios que colaboran con diversas tareas, pero los niños tienen sus referentes que son sus cuidadores y, todas las intervenciones y tratos directos con ellos los llevan adelante sólo los cuidadores.

En los momentos de cuidado como la higiene, la alimentación y el sueño el entorno se vuelve crucial. Se necesita toda la disponibilidad para el niño al que se está bañando por ejemplo, pero los demás niños tienen que poder estar seguros y a gusto mientras tanto. Hay que estar 100 por 100 presente para el niño que estoy atendiendo y para eso el espacio tiene que ser facilitador de la armonía, porque en esos momentos de exclusividad se construye el vínculo con el adulto, pero fundamentalmente la mirada sobre sí mismo. Cuando yo estoy bañando a un niño le digo “voy a retirar la remera, sacamos la manga del brazo, pasamos la remera por el cuello y tu cabeza” voy nombrando las partes de su cuerpo, las resignifico, puedo hacer referencia a algo que el niño conquistó ese día. Ahí está el tacto también, en el contacto está la calidez y la puesta en valor de su cuerpo. También se transmite mucho del tono muscular, la fuerza, el ímpetu o la calma y tranquilidad, según lo que el niño necesita. Entonces ese momento es un momento de diálogo y de construcción de la propia imagen, de su cuerpo y sus capacidades, y lo que tiene en potencia también. Que el niño se perciba a sí mismo fuerte, a través de la mirada del otro.

También un entorno preparado para favorecer el desarrollo posibilita la construcción de la autonomía, este es un principio fundamental para nosotras. Buscamos propiciar a través del entorno y de la intervención del adulto un desarrollo que esté siendo guiado por el mismo niño, no por el adulto. Trabajamos con la posición inicial, de cúbito dorsal, el niño apoyado sobre la espalda hacia arriba. Siempre la cuidadora va a proporcionar esa postura. Todo lo que el niño logre lo va a lograr por sí mismo y si no lo logra, no lo logra. La cuidadora no va a poner al niño en otra posición que aún no logró por sí mismo. Por ejemplo, un niño que hace 15, 20 días se sienta, igual cuando lo llevo al sector de juego lo pongo boca arriba…porque quizás ese día quiera experimentar otras cosas. Hay muchas cosas en las que se va apelando a la autonomía. Y siempre siempre los objetivos que el niño alcanza por sí mismo son mucho más amplios que si recibiera del adulto posiciones difíciles de sostener para él.
Una vez que ya caminan, se sientan en el pupitre para comer ellos mismos con la cuchara, en un cuenco. La idea es que vayan haciendo ellos lo que van pudiendo y la cuidadora va acompañando. En el hogar de ecuador decían “ayudo al niño que lo puede hacer, al niño que no lo puede hacer, no lo ayudo” si intenta muchas veces con la cuchara, lo dejo que intente todas las veces, no tomo su mano y le muestro el movimiento de la cuchara. En cambio si un niño que ya habla, camina y se desenvuelve con soltura me pide que lo baje estando arriba de una torre, lo puedo ayudar a bajar.

– Cómo hacen las cuidadoras para tener esto en cada instante presente? En un niño pequeño hay infinitas ocasiones en donde pasa esto …. ¿Cómo se capacitaron?
Tuvimos desde antes de la apertura capacitaciones para las cuidadoras, todo lo que pudimos. Ahí fuimos viendo desde lo teórico hasta algo de experimentación con el entorno mismo, con muñecos, etc. Uno tiene la memoria muy marcada de cómo tomar un bebé… hay que desaprender cosas propias. No es tan simple pensarlo y después hacerlo como lo pensé, hay que practicarlo porque es una posición diferente en la que me tengo que ubicar. Igualmente como cuidadora me pasa que frente a la tarea siento que lo que sé es un grano de arena dentro una playa enorme. Sigo aprendiendo, evaluando y cambiando en el transcurso. Hay una reflexión sobre cada paso que doy y me apoyo mucho en las demás.
Hay un equipo de acompañamiento que está constantemente acompañando para unificar a las cuidadoras de los mismos niños que están en diferentes horarios. Pensemos que en un solo día pasan por tres manos diferentes… es mucho. Entonces este trabajo de unificar tiene que ver con que esas personas que están a cargo de los mismos niños hagan la secuencia de cuidados de la misma forma, que haya coherencia. En estas secuencias se plasma el discurso que damos al niño. Además les genera seguridad y tranquilidad. Después se hacen observaciones y devoluciones para las cuidadoras. Aún estamos en el proceso de afianzarnos, conocer de qué se trata esto en la práctica.

Otro principio fundamental es la relación afectiva privilegiada, que tiene que ver con los momentos de exclusividad que te nombraba antes. En estos momentos se va construyendo la imagen de sí mismo a través de la mirada del otro y también se sientan las bases de la comunicación. O sea, si en esos momentos hay una comunicación constante, que no se interrumpe (tampoco con pensamientos del adulto) y se usa la mirada, la mano, el tacto para comunicar transmitir, la palabra y el tono de la voz, ese es el modelo de comunicación que estoy dando al niño. Entonces el niño después va a buscar eso como referencia, va a elegir relaciones en las que la comunicación se asemeje a eso. SI yo a un niño lo zamarreo, lo cambio en 5 minutos sin que se dé ni cuenta, él va a buscar relaciones que se asemejen a eso… por eso son tan importantes esos momentos, no solamente por el mapa corporal, la imagen de sí mismo, que todo eso ya sería suficiente, sino porque además se sienta, se está plantando la semilla de cómo se va a comunicar ese niño y cómo va a esperar que lo traten. De ahí en adelante todo lo que el niño viva en el resto de los momentos del día, va a estar impregnado y embebido de esa vivencia, porque esa es la manera de relacionarse con el mundo entonces. Y también es importante para ellos ver que todos son igualmente atendidos e importantes.

Otro aspecto fundamental es la cualidad de los cuidados. Por ejemplo: el momento de ir a dormir es muy importante porque hay algo de relación de un niño consigo mismo y con el cosmos, con su ángel, con su destino y es tan importante elegir ir a dormir y no quedarse dormido sin querer. Que el niño sienta el gusto de ir a dormir, se va a dormir redondo, completo y puede decir, qué bien, me voy a dormir. Porque es un momento de salud ir a dormir y el niño que no se duerme es porque no está bien. Y darle al niño esa seguridad para irse a dormir tranquilo, la seguridad de que se cuando se despierte, va a estar en el mismo lugar. Siempre el niño se duerme en el lugar donde va a ser su descanso. Y si sucede que se va a dormir próximo a la hora del cambio de turno, la cuidadora le dice “cuando te despiertes vas a estar con fulana, yo te voy a volver a ver mañana” Y acompañarlos en ese proceso de entrar al sueño en armonía y confianza, de que todo va a estar bien. Esas características cualitativas del cuidado hacen la diferencia.

Otro principio fundamental es el encuentro con la naturaleza: Para nosotras esto es muy importante, porque de alguna manera es lo que todos tenemos por derecho, la tierra, el mundo. Más allá de las circunstancias en las que cada uno haya elegido nacer y que se hagan uno con la naturaleza que lo sientan propio, más allá de que lo respeten , lo cuiden, eso viene después, es ofrecerles la vivencia de que la tierra, la naturaleza es una especie de madre y los cobija. Más allá de las circunstancias, y es sanadora por sí misma, más allá de cualquier situación gris que uno viva, tener la posibilidad de estar bajo la luz del cielo es en sí mismo reparador, entonces es como un doble sentido, por un lado la naturaleza en sí misma es sanadora y por otro lado nutre, es nuestra casa. Ofrecerles esa vivencia, esa seguridad.

-¿Por qué lleva el nombre de Amaranta?
Amaranta viene del amaranto, es el único alimento no animal que tiene todas las proteínas que necesitamos. Es el cereal más completo de todos, más que la quinoa, y se dice que es el alimento del futuro, porque con una sola cucharadita por día de amaranto que recibieran por ejemplo, todos los niños, no habría desnutrición infantil.

-Además del Hogar llevan adelante otros proyectos, ¿cuáles son?
Sí, las capacitaciones y Cuenco Cuna de encuentro con la comunidad. Nuestra idea es por un lado ofrecer capacitaciones abiertas a distintos sectores de la población, en primer término para hablar de esto de la infancia respetada a todos: los que tenemos hijos, los que somos educadores, los que trabajamos con niños. Y por otro lado ofrecerlo como herramienta de trabajo a un grupo poblacional que tal vez no accede a una carrera terciaria o universitaria, de hecho cuida niños, porque muchas veces se quedan a cargo de sus hermanos más chicos, o les dejan los vecinos sus hijos, pero lo hacen como fueron criados ellos mismos, o como lo hacen los demás sin un acompañamiento o un seguimiento o capacitación. Entonces hay un grupo que viene de un sector bastante vulnerado que solo se abocaría a trabajos de limpieza por ejemplo y perfectamente podría dedicarse al cuidado de niños, de niñeras estando preparadas.

Cuenco: en principio estamos trabajando con las familias de los niños que están en el hogar. Hay niños que reciben visitas de sus familias porque el juez indica vinculación. Son niños que si bien están bajo la guarda de la justicia y al cuidado del hogar, pero tienen visitas de por ejemplo, el padre, una tía, la madre, la abuela. Y estas personas vienen al hogar y comparten con el niño una hora por ejemplo según lo que diga el Juez. Eso es en vista de que el niño vuelva con su familia a cargo de la persona que está teniendo las vinculaciones, entonces nosotras tenemos que presentar informes acerca de cómo se dan las vinculaciones, cómo se comporta el niño y cómo se comporta el adulto. En función de eso, lo que nuestro programa CuEnCo busca es ir dando herramientas a esas personas que se acercan al hogar, ir mostrándoles cómo es el entorno, el cuidado, qué capacidades tiene el niño, cuántas capacidades tiene que tal vez no son percibidas, cuántas cosas sí sabe hacer por sí mismo y sobre todo el tema de la comunicación, que el niño se comunica, se expresa. Si bien nosotros no podemos ponernos en una posición de enseñar, adoctrinar ni exigir a la familia, porque lejos está de nuestra capacidad ni de nuestra intención, en la medida en que ellos sean permeables, tratar de ir transmitiendo, de ir haciendo un trabajo apuntando sobre todo al respeto hacia el niño. Ver si realmente se puede despertar en ese adulto el respeto hacia el niño. Que realmente se lo tome como un ser, con todos los derechos que tiene. Y en una segunda instancia se trabajaría con la familia extendida y con la comunidad en general. Qué quiere decir? Si el niño efectivamente vuelve con su familia bajo la tutela de su papá, supongamos, bueno, se propondrá trabajar con la familia que está alrededor y con la que sí va a tener vínculo el niño y entonces la asistente social va a la casa, hace visitas ahí del grupo familiar, lleva algún tema, deja alguna pregunta para la siguiente vez, y lo mismo con el barrio, con amigos que aparezcan, la nuera, la madrina, la familia que no siempre es de sangre, sino por cercanía. Ir desarrollando talleres de capacitación de diferentes oficios, fundamentalmente grupos de apoyo con respecto a las adicciones, por ejemplo.

– Y las familias ¿son receptivas?
La realidad es que recién empezamos. Por ahora nuestra experiencia está siendo positiva, pero es aún muy brote como para hacer una reflexión.
Los de las capacitaciones también están comenzando recién, si bien se hicieron capacitaciones abiertas, no estaba funcionando el hogar aún y toda la gente que se acercó es toda gente que ya tiene afinidad, que se pregunta por el tema, que sabe que lo que se hizo hasta ahora no es por donde hay que seguir, pero todavía no hemos entrado en estos circuitos que son los que más efecto y repercusión tienen.

– ¿Trabajar con la comunidad vulnerada es ir al centro del problema?
Estos niños que estamos recibiendo, son la comunidad del mañana. Porque en todos los casos para atrás hay un niño vulnerado. Todos los niños que tenemos son hijos de padres vulnerados, entonces ese el punto, ¿Dónde se corta la cadena? porque es el huevo o la gallina, no se termina nunca, y se multiplica, porque cada uno tiene, dos, tres, cuatro hijos. Igual, con esto de la repercusión y del centro, ¿dónde es que se resuelve? ¿Trabajando dónde? eso es algo que hemos trabajado y hablado mucho. Se resuelve trabajando con los padres? ese es el centro? o con el niño? Por eso elegimos trabajar de 0 a 4 años, porque en definitiva llegamos a la conclusión de que se resuelve trabajando con el niño. Porque si desde la base no hay una integridad, una dignidad, es muy difícil. Eso no quiere decir que de adulto no se pueda trabajar, por eso desarrollamos los otros dos programas, pero hay algo básico que es preservar la dignidad desde el día 1. Y Camila contaba siempre un cuento de un muchacho que al amanecer caminando por la orilla del mar encuentra toda la playa llena llena de estrellas de mar que cuando bajó la marea las dejó en la arena, y quedaron ahí y se estaban muriendo, centenares. Entonces él, tomaba una estrella, se acercaba a la orilla, y la arrojaba hacia el fondo, hacia el horizonte. Y así, y era el mediodía y él seguía tirando al horizonte. Y un señor lo miraba, lo miraba hasta que en un momento se le acercó y le dijo: no te das cuenta de que es imposible que salves a las estrellas, son una infinidad, no vas a poder, se van a morir, aceptalo. Entonces el muchacho lo miró, miró la estrella que tenía en la mano y dijo, “esta no” y la tiró al mar. Esa imagen es la que nos va guiando constantemente. Por ahí por querer hacer mucho, o pretender, o pensar que uno mucho no puede hacer, no hace lo que realmente puede hacer, que es lo que tiene en la mano. Y son estos niños, hoy tenemos 10 niños. Entonces hay que hacer todo, todo por cada uno de ellos. Y lo que podamos hacer más allá, será un plus. Pero el centro son cada uno de ellos.

-¿Cómo se mantiene el hogar y cómo se puede colaborar?
Nosotros recibimos niños derivados de la Dirección de de niñez y adolescencia de ciudad de Buenos Aires y el estado nos da un aporte por niño por mes. Eso no alcanza a cubrir los gastos fijos, con ese aporte se podría cubrir lo mínimo que ellos te exigen, solamente sueldos, sin contar gastos del lugar, alquileres, etc. en la práctica y por la manera como nosotras lo estamos haciendo, el personal que ellos exigen no alcanza. Entonces hay una parte del presupuesto que necesitamos cubrir con donaciones y para eso tenemos una campaña que es la de 1000 x siento: 1000 personas que donen 100 $ por mes por débito automático con tarjeta de crédito. Eso se hace en la página web www.amaranta.com.ar, es muy fácil y se acredita en la cuenta de amaranta por mes.

Web de Hogar Amaranta: http://amaranta.com.ar/

Publicada en Revista La Ronda, Edición Primavera – Verano 2017.
Revista de distribución gratuita de la Escuela Waldorf Cuarto Creciente