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CONSTRUCCIÓN

construccion

El cultivo de las habilidades sociales es un punto de gran importancia en el diseño de los contenidos  de la escuela Waldorf. El impulso del sentido social basado en la sensibilidad hacia los pares implica, básicamente, la educación de la voluntad. Para que esto tenga lugar, los niños deben vivenciar esta experiencia, en un entorno que se halle impregnado de esta sensibilidad en las relaciones que los rodean. Desarrollar un pensamiento vivo es la clave para crear verdadera conciencia y habilidad social.

La iniciativa autodirigida y la capacidad de trabajar en algo, poniendo en juego las habilidades sociales individuales, más el impulso nato de los niños a ser activos, de focalizarse en un juego creativo se transforma en la capacidad de trabajar, permitiendo al niño, luego joven y adulto a reconocer las necesidades en el mundo y ser capaz de transformar aquello que lo rodea, afrontando la necesidad de convertir materias primas en servicios útiles.

Desde  tercer grado,  Rudolf Steiner habla de una metamorfosis en la vida afectiva del niño, donde comienza a experimentar la dualidad en sus sentimientos cuando percibe al mundo, comienza a experimentar la objetividad y la subjetividad, las cuales se ven enfrentadas en el alma del niño, el maestro ayuda a transformar esos sentimientos en los cuales aparece la separación del mundo en sentimientos de responsabilidad ante el mundo.

Cuarto grado, llamado por Rudolf Steiner “el corazón de la infancia”, la confianza en su nuevo estado se expresa en una cualidad de vigor y entusiasmo para mirar hacia el mundo y aprender sobre él.

El proyecto que atraviesa esta época es “La construcción”. Uno de los propósitos de esta actividad es acompañar en el exterior aquello que está manifestándose en la interioridad del niño. Esta nueva casa, su cuerpo; con un techo, que lo protege, necesitará de cuidado y mantenimiento día a día. Esta actividad contiene, acompaña y da sentido al desarrollo evolutivo, en este momento de la infancia. Cuando los niños relacionan lo que aprenden con su propia experiencia, se sienten llenos de interés y de vida, y lo que así aprenden se convierte en algo que les es propio.

Entre todos construimos , un espacio que nos dará cobijo, un símbolo que en el tiempo contendrá momentos de esfuerzo, risas, amor y solidaridad, pero sobre todo representará aquello que tejimos y que no es visible, que formará parte de nosotros para toda la vida.